Metodología de Investigación Científica.

lunes, 12 de agosto de 2013

Diseños no experimentales


1.1.        Definición y características
Comenzaremos este epígrafe ofreciendo algunas definiciones del concepto de diseño no experimental y, a partir de ellas expondremos las principales características que presenta este tipo de diseño.
Pedhazur y Pedhazur Schmelkin (1991) indican que los experimentos, los cuasi-experimentos y los no experimentos se diferencian por la presencia o ausencia de a) manipulación de la variable independiente, y b) aleatorización. En un experimento tanto la manipulación como la aleatorización están presentes; en un cuasi-experimento, la manipulación está presente pero no la aleatorización; en un no experimento tanto la manipulación como la aleatorización están ausentes[1]. Estos mismos autores puntualizan que los diseños no experimentales han recibido distintas denominaciones y que, por el momento, no hay consenso respecto al uso de una u otra. Tales denominaciones son: investigación correlacional, investigación de encuestas o investigación observacional.
Kerlinger y Lee (2002) nos dicen que la investigación no experimental es la búsqueda empírica y sistemática en la que el científico no posee control directo de las variables independientes, debido a que sus manifestaciones ya han ocurrido o a que son inherentemente no manipulables. Se hacen inferencias sobre las relaciones entre las variables, sin intervención directa, de la variación concomitante de las variables independiente y dependiente (p. 504). Cabe precisar en esta definición que la razón por la que no se manipula la variable independiente en la investigación no experimental es que resulta imposible hacerlo. Arnau (1995) utiliza el término investigación no experimental para denominar genéricamente a un conjunto de métodos y técnicas de investigación distinto de la estrategia experimental y cuasi-experimental (p. 35). Destaca que en este tipo de investigaciones no hay ni manipulación de la variable independiente ni aleatorización en la formación de los grupos.
A partir de la perspectiva de Kerlinger y Lee (2002)[2] presentamos un listado con las principales características de los diseños no experimentales. Son las siguientes:
a)    No hay manipulación de la variable independiente, bien sea porque se trate de una variable que ya ha acontecido, bien sea porque se trate de una variable que por su propia naturaleza o por cuestiones éticas no pueda manipularse de forma activa. Se incluyen, pues, en este grupo de variables todas aquellas que recogen características propias de los individuos.
b)    No hay asignación aleatoria de los sujetos a las condiciones de tratamiento. Es decir, los grupos no se forman aleatoriamente, por lo que no queda garantizada su equivalencia inicial.
c)    Los datos simplemente se recolectan y luego se interpretan, puesto que no se interviene de forma directa sobre el fenómeno.
d)    Se estudian los fenómenos tal y como ocurren de forma natural. Esta característica hace que los diseños de tipo no experimental se utilicen principalmente en investigación aplicada.
e)    De las características anteriores se desprende que el diseño no experimental no permitirá establecer relaciones causales inequívocas.
Si bien algunas de las características anteriores podrían desalentar al investigador de recurrir a un diseño no experimental vamos a presentar ahora algunas circunstancias en las cuales se deberá utilizar este tipo de diseño.
·         En primer lugar, existen muchos problemas de investigación para los cuales no resulta apropiado un diseño experimental: un investigador puede estar interesado en recoger información sobre las actitudes o creencias de los individuos con una finalidad puramente descriptiva o puede querer observar el fenómeno sin intervenir para no desvirtuarlo.
·         En segundo lugar, nos encontramos con una buena parte de investigaciones que se realizan en el ámbito de la Psicología en las cuales el objetivo es estudiar características de las personas que no son susceptibles de manipulación experimental -por ejemplo, el cociente intelectual o el nivel de extraversión-. Esto hace que el investigador no pueda provocar el fenómeno que quiere estudiar, y, en consecuencia, que no pueda recurrir ni a un diseño experimental ni a un diseño cuasi-experimental.
·         En tercer lugar, puede ocurrir que aunque la variable de interés se pueda manipular experimentalmente haya razones de tipo ético que lo impidan.
Por ejemplo, no se podrá manipular una variable independiente si esta manipulación puede producir daños físicos o mentales a los participantes. Por último, hay ocasiones en las cuales no se podrá llevar a cabo un experimento verdadero por razones de tipo financiero, administrativos, o simplemente porque supondría excesivos inconvenientes para los participantes en la investigación.
1.2.        Clasificación de los diseños no experimentales
No existe demasiado consenso acerca de cómo se han de clasificar los diseños no experimentales, por lo que vamos a presentar aquí algunas propuestas.
Kirk (1995) este investigador afirma que la investigación científica se lleva a cabo con los siguientes objetivos:
·         Explorar
·         Describir o clasificar
·         Establecer relaciones y
·         Establecer causalidad.
A lo largo de los años, los investigadores han desarrollado una variedad de estrategias de investigación para alcanzar estos objetivos: el experimento, el cuasi-experimento, la encuesta, el estudio de casos y la observación natural (p.5). Más adelante añade otras estrategias de investigación a esta lista: los estudios ex post facto, los estudios retrospectivos y prospectivos, los estudios estáticos y longitudinales, y los estudios de series de tiempo y de sujeto único. Si bien este autor no menciona de forma explícita los diseños no experimentales, podemos, por exclusión, incluir en esta categoría todas aquellas estrategias de investigación distintas del experimento y del cuasi-experimento.
Smith y Davis (2003)[3], siguiendo la propuesta de Kirk (1995), incluyen bajo la etiqueta de métodos no experimentales las siguientes estrategias de investigación: métodos descriptivos -se caracterizan porque se limitan a observar y documentar diversos aspectos de una situación o de un fenómeno que ocurre de forma natural (dentro de estos métodos incluyen los estudios de casos y la observación natural)-; la investigación cualitativa que según Creswell (1998) es un proceso de indagación para comprender un problema humano o social basado en un complejo, figura holística formado con palabras, recogiendo opiniones detalladas de los informantes y llevado a cabo en un ambiente natural (p. 2); los estudios correlacionales cuyo objetivo es establecer relaciones entre variables; los estudios ex post facto que se caracterizan porque las variables que se estudian se seleccionan después de que hayan ocurrido; y las encuestas. Polit y Hungler (2000) diferencian dentro de los diseños no experimentales entre la investigación correlacional y la investigación descriptiva. La primera se caracteriza porque su objetivo es estudiar las asociaciones entre las variables implicadas en la investigación. Es decir, se interesa en estudiar si las variaciones registradas en una variable se relacionan con las variaciones registradas en otra. La segunda se caracteriza porque se limita a observar un fenómeno que ocurre de forma natural. Dentro de la investigación correlacional se diferencia entre los diseños retrospectivos y los diseños prospectivos. Los primeros son investigaciones en las que un determinado fenómeno actual se vincula con otros cuya incidencia tuvo lugar antes del inicio del estudio. Esto quiere decir que el investigador centra su atención en un resultado presente e intenta arrojar luz sobre los antecedentes que lo han causado. Muchos estudios epidemiológicos e investigaciones médicas tienen carácter retrospectivo. Los diseños prospectivos[4], por su parte, se inician con el registro de los presuntos factores causales y prosiguen a lo largo del tiempo hasta producirse el efecto esperado. En general, los estudios prospectivos son más costosos que los estudios retrospectivos, y ésta es la razón por la que se utilizan con menos frecuencia.




[1] Pedhazur, E. J.; Pedhazur Schmelkin, L. P. (1991)  Medición, diseño y análisis. Un enfoque integrado. Hillsdale: Lawrence Erlbaum Associates, p. 304.
[2] Kerlinger, F. N. y Lee, H. B. (2002). Investigación del comportamiento. Métodos de investigación en ciencias sociales (4ª ed.). México: McGraw-Hill. P. 124. 
[3] Smith, R. A. y Davis, S. F. (2003) El psicólogo como detective: Una introducción a la realización de investigaciones en psicología (3ra.  ed.). Barcelona: NJ Pearson, p. 238.
[4] Polit, D. F. y Hungler, B. P. (2000) Investigación científica en ciencias de la salud  (6ª ed.) Mexico: McGraw-Hill. P. 86.